Última actualización: 1 de noviembre de 2026.
Política editorial y de uso de IA
Esta traducción te sirve como referencia. La versión con validez jurídica es la inglesa.
Esta política editorial explica cómo se escriben los artículos y las guías de Textlume, cómo comprobamos sus datos y cómo corregimos los errores. También es nuestra declaración sobre el uso de IA. El primer borrador de cada artículo lo escribe un modelo de lenguaje. Antes de publicarse, la persona que firma el artículo lo reescribe y comprueba sus datos.
Cómo nace un artículo
Todo empieza con una pregunta que los lectores se hacen de verdad, por ejemplo cómo estructurar un TFG, cómo se hace un comentario de texto para la PAU o cuánto debe ocupar una carta de presentación. Un modelo de lenguaje escribe el primer borrador. Usamos IA para eso porque monta una estructura deprisa y redacta frases sencillas. Pero no es una fuente. Lo que escribe solo se da por bueno cuando alguien lo ha comprobado.
Después, el borrador pasa a la persona que firma el artículo, y en esa revisión el texto toma su forma final. Se eliminan las frases de relleno, y los consejos genéricos se cambian por ejemplos concretos. Lo que suena a máquina se vuelve a escribir. Cada afirmación sobre un hecho se comprueba como se explica en el apartado siguiente. Nada se publica sin esta revisión. Si la IA intervino en una frase de nuestras guías, una persona con nombre la ha leído y responde de ella.
Cómo comprobamos los datos
Antes de publicar, contrastamos con una fuente cada cifra, cada norma y cada afirmación sobre una herramienta, una plataforma o una institución. Si hablamos del límite de caracteres de un portal de empleo, la fuente es la página que fija ese límite. Si es una norma universitaria, la fuente es la normativa del TFG o la guía de la propia universidad. Para todo lo que tiene que ver con Textlume, cuenta cómo funciona hoy la herramienta.
Un modelo de lenguaje puede afirmar algo falso con total aplomo. Por eso un dato del borrador se considera sin comprobar hasta que la redacción lo encuentra en una fuente. Si ninguna fuente lo confirma, la frase se elimina. Que algo suene razonable no nos basta.
Las cifras sobre nuestras herramientas salen de nuestras propias pruebas. La página de precisión, por ejemplo, indica cuántas veces el detector de IA marcó textos humanos, con el tamaño de la muestra y la fecha de la prueba junto a cada cifra. Así puedes juzgar por tu cuenta cuánto pesan. Cuando un artículo cita una de estas cifras, la copia tal cual, sin redondearla hacia una afirmación más fuerte.
Quién firma
Nuestros artículos se publican con uno de cuatro nombres, cada uno con su especialidad. Carmen Echeverría, editora de escritura académica, firma las guías sobre trabajos universitarios y tesis. Jakob Wendt, ingeniero de aprendizaje automático, firma los textos sobre cómo funcionan la detección de IA y las herramientas de reescritura. Ece Karaman, responsable de contenidos educativos, se encarga de las guías para estudiantes y docentes de Turquía. Malcolm Thorne, editor de escritura profesional, lleva todo lo relacionado con candidaturas y comunicación en el trabajo, desde la carta de presentación hasta el correo de seguimiento después de una entrevista.
El nombre que aparece sobre un artículo te dice quién hizo la revisión y quién responde del contenido. La página de precisión y la explicación de cómo probamos el detector no llevan firma personal. Recogen mediciones de nuestras propias pruebas, y de ellas responde la empresa en su conjunto.
Correcciones
¿Has encontrado un dato erróneo, o ha cambiado una norma desde que escribimos sobre ella? Escribe a support@textlume.com e indica el artículo y la frase. Dave, de nuestro equipo de soporte, te responde en un máximo de 24 horas. Si el error se confirma, la redacción corrige el artículo y la fecha que aparece en él pasa a ser la de la corrección. Un error que venga del borrador de la IA se trata igual que cualquier otro. Si se coló en la revisión, el fallo es nuestro y lo arreglamos.
Sin menciones pagadas
Ninguna empresa paga por aparecer en nuestros artículos, por recibir un enlace o por salir en los primeros puestos de una lista. Si una guía menciona otro producto, es porque encaja con la pregunta, y lo describimos con los datos que publica su fabricante. Si una guía menciona una herramienta de Textlume, es porque sirve para esa tarea, por ejemplo para contar las palabras de una carta de presentación. En ese caso, la guía también dice lo que la herramienta no hace.
Ningún artículo promete que un texto vaya a pasar un detector de IA, y ninguno explica cómo saltarse las normas sobre IA de una universidad o de una empresa. Donde existen esas normas, te recomendamos leerlas y cumplirlas. Si puedes usar IA en tu TFG, lo deciden la normativa de tu universidad, tu tutor y la declaración de autoría que firmes. No lo decidimos nosotros.